En el año 2001, inició las ascensiones al Himalaya, consiguiendo la cumbre del Everest ese mismo año. En 2004, Edurne consiguió coronar la cumbre del K2 y seguir con vida, rompiendo la maldición que parecía pesar sobre sus antecesoras, pues todas las mujeres que anteriormente subieron al K2, murieron en la bajada o en otros ochomiles.

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