nani arenas: la viajera empedernida (3)
lunes 8 de marzo de 2010
Dorinda es una mujer trabajadora… su cara me dice que debe rondar los cien años aunque podría tener 7º, 80, o 90. Pero Dorinda nunca se ha subido a un avión. Dori sigue calentando su comida al calor de una lareira de las de antes (cocina típica de las aldeas gallegas, una especie de chimenea grande donde se hace el fuego con él que se cocina y con el que se calienta la casa). Y no sabe para qué vale un micoondas, guarda los quesos en la ventana a pesar de que tiene nevera… pero no la utiliza. Tampoco sabe qué es un ordenador… nunca ha visto uno, de eso estoy segura. Pero lo más curioso es que Dorinda TAMPOCO HA HA VISTO NUNCA EL MAR, y vive a 30 kilómetros de la costa. Y podrían contarse con los dedos la veces que Dorinda ha bajado a Betanzos, la “gran ciudad” más cercana a su casa. Y tengo dudas acerca de si habrá pisado alguna vez La Coruña o Santiago de Compostela.
Dorinda no sabe que este año es Xacobeo e ignora completamente que si cruza la Puerta del Perdón de la catedral de Santiago tendrá una indulgencia plenaria… eso si, ella es la encargada de la limpieza de la pequeña iglesia que tiene frente a su casa. Y pasa horas y horas allí sola, en pleno invierno, con un frío que pela dando brillo a las lápidas del cementerio que rodean la iglesia. Y no tiene miedo a nada. Ni a la oscuridad, ni a lo sobrenatural, ni a esos ruidos extraños que se sienten a veces en el campo a media noche. No grita como una loca si ve un ratón. Ni una culebra. Esas tonterías no le asustan.
Dorinda no sabe dónde está París, ni Londres. Ni quien es el presidente de EE UU. La verdad es que no se si tiene televisión, yo no se la he visto. Nunca se ha puesto unos taconazos, ni ha sufrido haciéndose la cera. En su guardarropa no hay ni una sola prenda de Zara, y en su casa no hay ni un solo mueble de Ikea.
Pero no creo que Dorinda sea una excepción. Creo que el mundo está lleno de mujeres como esas, mujeres como Dorinda que viven en un mundo completamente distinto al nuestro. Y que no están tan lejos como pensamos. Hay muchas mujeres como Dorinda que viven muy muy cerca de todas nosotras. Y para ellas, para estas mujeres, los bichos raros somos nosotras que lloramos porque nos ha salido un grano, porque no tenemos NADA que ponernos para la cena de esta noche, porque el móvil se nos ha quedado sin batería, porque el coche no arranca o porque nuestro vuelo sale con tres horas de retraso.
Hoy 8 de marzo es el día Internacional de la Mujer. Y yo quiero dedicarle este post a todas las Doris del mundo, a todas esas mujeres que ni se han enterado de que hay otras muchas luchando por sus ¿derechos?, que no saben que significa eso del derecho de paridad y que el ministerio de Igualdad les suena a chino.
A todas esas mujeres No Viajeras que hay en el mundo.