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Músser- Joya del paisaje pirenaico


Texto: Marta Salvador Pérez (http://www.altairblog.com/usuario/mSalvador/blog/25/inicio.)


Deportes de montaña, excursiones, observación de flora y fauna Pirenaica y Prepirenaica, charlas tranquilas alrededor de una mesa con productos de la tierra y  costumbres, todavía payesa, es lo que nos ofrece este pequeño enclave de la Cerdaña en los Pirineos leridanos.



1.305 es la cota a la que está ubicado este pequeñismo pueblo de la Cerdaña leridana que pertenece al término municipal de Lles.


Músser o Mussa— para las generaciones que sobrepasan los 30 años: “siempre se le llamó Mussa, hasta que la normalización lingüística nos obligó hace unos años a cambiarlo por Músser” — es un ejemplo adecuado de convivencia entre el ser humano y la naturaleza. La dureza del medio ha ayudado a conservar un modo de vida tradicional como si no hubieran pasado las décadas.


Por Músser pasa el río Aransa (afluente del Segre)y una vez se toma el desvío de Martinet a Músser y se cruza un puente, sobre este rio, nos encontraremos en uno de los rincones más espectaculares para disfrutar de la vista de Músser.


La omnipresente Sierra del Cadí se nos presenta como telón de fondo de un pueblo que ha fascinado a viajeros por la belleza de sus montañas. El compositor Feliu Gasull, que pasaba de niños temporadas en Músser, dedicó alguna de sus composiciones a su paisaje.


El Pico del Mediodía nos avisa de la hora cuando los rayos de sol caen perpendicularmente sobre su cima. De niño, cuando el músico Gasull acompañaba a alguno de los payeses con el rebaño por los prados de Músser y preguntaba a qué hora debía regresar, le contestaban: “Te lo dirá el pico del mediodía”.


Su madre, la pintora Aurora Altisent, fue la encargada de realizar los frescos de la Iglesia parroquial; un templo románico del S.XI, decorado con arcadas lombardas y con un campanario que se reconstruyó en 1958, como bien lo indica un escrito en su fachada principal.


La artista representó la vida de San Fructuoso, el patrón del pueblo.


A fecha de hoy Músser tiene censados 53 habitantes, 24 mujeres y 29 hombres; no sabemos si alguno de ellos es descendiente del rey musulmán Musà que gobernó estas tierras hasta la llegada de los cristianos. La reconquista provocó el suicido de la hija del rey, llamada Oria ben Musà, y que tirándose desde lo alto de la torre del castillo, pasó a ser leyenda. Su nombre encabezó una de las hipótesis que más adeptos tiene sobre el topónimo de Músser; se dice que los restos de esta princesa se encuentran en algún lugar del Prat d’en Bret.


De personajes legendarios seguimos hablando porque en Músser existe la leyenda de un gigante-diablo que tenía su “centro de operaciones” en el puente que se encuentra en el camino antiguo que iba de Músser a Lles. El diablo desprendía unas bolas de fuego que asustaban a todos los transeúntes que pretendían pasar por el puente. Hasta aquí podríamos decir que esta habladuría forma parte del imaginario popular de Músser, común a tantos otros rincones del mundo. Pero resulta que en Can Vidal me encuentro con Montse Grau, nieta del sr. Romà Grau i Lliuret, la persona que originó la leyenda del diablo de Músser.


Este hombre existió. Se sabe que era grandote, que salvó la vida de una niña de apenas dos años, que se estaba muriendo sin que los médicos pudieran hacer nada. El diablo creyó que podía salvarla. Giró la cabecera de la cama diciendo que la muerte siempre entraba por los pies y realizó algún tipo de rezo. La niña se salvo. El sr. Romà durante su tiempo libre también se disfrazaba para asustar a los malhechores y ladrones que pretendían robar en el pueblo. El diablo o gigante de Músser era un hombre muy respetado por sus vecinos.


Paseando por unas callejuelas desiguales entre casas de gruesas paredes de piedra, arquitectura típica de lugares donde el frío aprieta y el agua se congela entre las grietas, nos dará la impresión que el reloj se paró en algún momento de nuestra infancia.

En Músser están muy orgullosos de encontrarse en uno de los pocos lugares que de verdad pueden decir que su modo de vida siga siendo rural. Todavía existen familias que viven del oficio de payés. Aquí básicamente dedicada a los animales (esencialmente vacas) porque por la climatología los productos del huerto no pueden ser masificados y explotados con fines comerciales.


Existen 4 casas donde todavía se muñen las vacas. Cada día, la cooperativa lechera del Cadí, transporta un camión cisterna a Músser para recoger la leche. Aunque también es cierto que este oficio resulta cada día más ingrato para los pequeños productores, ya que el precio de la leche se mantiene igual que hace unos 20 y es imposible competir con las grandes productoras lecheras.


Definitivamente Músser es aún predominantemente rural: pasa una yunta de mulas y otra de vacas con la carga del estiércol por los caminos del pueblo mientras el olor, aquí perfectamente acorde con el lugar, nos sigue durante un buen rato.


Robles, pinos rojos y negros y algún nogal son los árboles que se dejan ver entre los extensos prados de pasto con los hermosos muros de piedra herencia de los árabes.


Los tiempos cambian

Hasta hace apenas unos meses uno de los reclamos de Músser era la calidad del queso de cabra en aceite de oliva que elaboraban Cesca y Josep de Cal Valentí. La empresa— quesería L’Orri— hace poco fue traspasada a otros propietarios de Guils del Cantó en la comarca vecina de l’Alt Urgell.

Ahora, Cesca tiene más tiempo para dedicarle a su huerto y a pasear por los bosques en busca de setas para sus recetas. Josep, es maestro de danzas tradicionales del Pirineo y de acordeón diatónico. Prácticamente todos los niños de la zona tocan este instrumento y/o el violín o los teclados. La tradición, que empezó hace algo más de 20 años, gracias, entre otros, al impulso de Josep, ha conseguido que alguno de sus alumnos de clases a otros niños.

Para ellos es algo muy normal pero, para los foráneos, ver que los estudiantes del instituto hacen sus fiestas entre guitarras eléctricas, violines, acordeones y teclados, llama la atención.

Josep tiene un grupo de música desde hace diez años donde recuperan temas de los antiguos acordeonistas. El grupo se llama “La Sonsoni” que es como se denomina a la armónica por la comarca.

Este profesor de música y folclore nos confiesa que le gusta pasear hacia la roca del corb (cuervo) que está veinte minutos del pueblo en dirección a Arànser es de esos caminos que sólo conocen los vecinos del pueblo. Espacio de tranquilidad y buenas vistas del Cadí.

El reloj de cucú de casa de Josep y Cesca dice que son las 17:00 y que es hora de ir despidiéndose de estos lugareños que se siente realmente orgullosos no sólo de intentar conservar sus hábitos y tradicionales sino de ir creando nuevas en beneficio de toda la comunidad.

La directora de la escuela de Lles Rosa Rius comenta que los tres niños de Músser tocan el acordeón y los teclados, que también le llamó la atención —cuando llegó, hace 4 años— la fuerte tradición musical que está arraigada en muchos de los pueblos de la comarca y nos informa que todo ello forma parte de una iniciativa que promueve la enseñanza de música en las escuelas denominada: “proyecto folck”.


Arquitectura de pos guerra

Situado estratégicamente Músser esta cerca de la frontera con Andorra y Francia. Su aislamiento y difícil acceso provocó que fuera refugio de bandoleros durante los siglos XVI y XVII, posteriormente de contrabandistas que en los años 40-50 ayudaron con sus actividades a la subsistencia de las gentes de la comarca durante el periodo de posguerra. También los maquis tuvieron presencia en la zona. Pero sobretodo, fue el régimen franquista el que consideró la comarca como punto clave para sellar el territorio. Temiendo invasiones de ejércitos, contrarios al régimen, ordenó construir una línea de bunquers aprovechando la ubicación pirenaica. Esta línea fue denominada “línea Gutiérrez” (por la cantidad de soldados apellidados Gutiérrez desplazados en ella) y que tiene, en el Roc de L’àliga, una visión idónea. Existe una pista forestal que sale de Músser hacia la collada de Músser (1.363 metros de altura) y tras media hora de camino y con unas vistas increíbles, se puede ir accediendo a estos bunquers.

También desde la N-260 que se dirige desde Martinet hacia la Seu d’Urgell se pueden distinguir con facilidad los nidos de ametralladoras.


Deporte y excursiones

Las cercanas estaciones de esquí nórdico de Arànser y de Lles son otro de los atractivos de la zona que atrae a practicantes de este deporte. En enero se concentran miles de aficionados porque tiene lugar la Marcha Pirineos de esquí nórdico.

Todos los vecinos están de acuerdo en recomendar las caminatas por los lagos de la Pera. Esta excursión, de vistas impresionantes, nos sitúa casi en la frontera con Andorra.

Desde Músser se toma una pista forestal dirección Arànser y de allí a los lagos, tras unos 4 km, se llega al refugio de les Pollineres, que forma parte de la ruta de los lagos escondidos de la Cerdaña. Cuando esta ruta se ha completado se entrega al visitante un diploma como premio.

Se puede circundar el lago mayor y seguir la excursión, ya a pie, hasta el pico de la Perafita a 2750m.

El paisaje que nos acompañará estará compuesto por pino blanco y roble. Observaremos vacas, conejos, quebrantahuesos y con suerte algún rebeco, si es la hora de bajar al lago a beber.

Músser también puede ser un destino para los amantes de la ornitología. El patronato de turismo de Lleida editó un catálogo con las fotos y características de las diversas especies de aves que se pueden observar en todo el territorio leridano. Al estar Músser ubicado en la sierra Prepirenaica del Cadi- Moixeró puede considerarse un punto adecuado como centro de excursiones de observación de aves. Los ya mencionados quebrantahuesos, con unas dimensiones impresionantes al extender sus alas (casi 3 metros), cornejas de pico rojo, águilas, mirlos…

Durante sus paseos, los vecinos han visto alguna cabra salvaje, jabalís e incluso algún ciervo.


Si se quiere pasear a orillas del Segre se debe ir hasta Martinet que se encuentra a 7km.Esta localidad nos ofrece, además, la posibilidad de visitar la Casa del Río, donde se expone una muestra de la flora y fauna fluvial de la zona.


Ya sólo nos queda mencionar un dato anecdótico pero significativo: de las parejas que se han formado en los últimos 30 años donde un miembro es de Músser y el otro foráneo, da la casualidad que todos han decidido quedarse en el pueblo. Por algo será. Pero eso les invito a que lo descubran ustedes mismos.


 Marta Salvador