nacionalidad: Británica

periodo: 1804-1891

zonas recorridas: Egipto

El Cairo no siempre cumplió las expectativas de las viajeras por Oriente, pero este no fué el caso de Sophia Poole, que tuvo la ocasión de vivir en la ciudad durante 7 largos años.

 

Publicada por primera vez en 1884, “Una inglesa en Egipto” recoge las impresiones de Sophia Poole, que vivió en el Cairo entre 1842 y 1849 con su hermano, un conocido orientalista de la época, Edward Lane, y sus dos hijos. Durante su estancia Sophia Poole, aprendió árabe y adoptó las ropas locales, lo que le permitió no solo observar de cerca la vida cotidiana de las calles y mercados sino también acceder a los hamanes y harenes, teniendo un contacto directo con las mujeres egipcias de todas las clases sociales. Sophia Pool además, tuvo acceso a las mas altas esferas sociales de la ciudad, incluyendo la familia del virrey Mohamed Ali Pasha y recoge en su obra con el mismo detalle con el que describe la bulliciosa vida de los mercados, sus experiencias en la corte: la costumbre de la hija del Pachá fumando en pipa, las jóvenes esclavas… lo que desvela no solo una perspicaz mirada por parte de la autora sino su interés por comprender una cultura diferente. En contraste con el estilo erudito  de las obras de su hermano, Sophia Pool supo, al igual que otras viajeras de la época, plasmar las respuestas  emocionales ante lo que encontró bajo una fresca y curiosa Mirada, empleando la modalidad de cartas escritas a una amiga. Dichas cartas recogen su llegada a Alejandría y el viaje en el Nilo hasta el Cairo, así como su vida en la ciudad y sus visitas a poblaciones cercanas.

 

La experiencia de Sophia Poole en la corte de Egipto, fue compartida, bajo otros puntos de vista por otras inglesas de la época: Ellen Chennels, por ejemplo, trabajó durante cinco años para la corte de Ismael Pasha, Khédive, y publicó en 1893 una de las obras que mejor retratan la vida en un palacio oriental: Recollections of an Egyptian Princess by her English Governess. En cuanto a Emily Lott, en 1863 fue empleada como institutriz del hijo del pachá de el Cairo y confinada al recinto del harén. Para ella Egipto simbolizó la atmósfera de lo decadente, lo pecaminoso y lo prohibido. Un mundo regido por las conspiraciones de los eunucos y la sumisión de la mujer al poder y a los caprichos del pachá: “Rodeada de intrigantes nodrizas árabes, que no solo me desprecian por ser una infiel sino que me odian con todo su corazón por el hecho de que como mujer europea, insisto en ser tratada tanto por el príncipe como por sus tres esposas, con todo respeto”, escribió en su obra: “The English Governess in Egypt. Harem Life in Egypt and Constantinople.”

 

Algunos historiadores afirman que tiempo después de su estancia en Egipto, Sophia Poole pasó 10 años en Rusia, protagonizando asombrosas aventuras en los páramos nevados estando a punto de perder la vida por las avalanchas de nieve y las bajas temperaturas.