Cartas de una pionera

Conteniendo la respiración, leemos las aventuras de Elinore Stewart en el Salvaje Oeste Americano. A caballo entre un relato de suspense y un cuento infantil por tierras encantadas narrado en clave de humor. “Ojalá puiera usted dormir alguna vez en una cama como la que disfrutamos aquella noche. Era suave y firme a la vez, con esa fragancia limpia y aromática del pino. El calor de nuestra fogata había penetrado y estábamos mas calentitas que una tostada”
Sus palabras, como sus pasos, tamborilean en lugares remotos donde el ingrediente más insólito fue la propia Elinore. Vivió y trabajó mucho más allá de los límites de la fatiga, restando trascendencia a cuanto ocurrió y su perfil de pionera se convirtió en un cristal reflejando toda la luz de aquellos paisajes.

Elinore Stewart dió carpetazo a su vida en 1909 para irse a vivir al corazón de Wyoming, en las tierras casi vírgenes del Oeste Americano. El libro es la recopilación de las cartas que escribió en el transcuro de varios años y que empezaron a publicarse en una revista literaria de Boston en 1913 hasta que un año despues, la Houghton Mifflin Company decidió publicarlas en un solo volumen.

La vida de Elinore es una historia épica. Una de esas historias que maravillan al lector sin apenas darle tregua, donde el paisaje forma el esplendido telón de fondo en una sucesión de insólitas aventuras. Los riscos, la vida de los pioneros, los bosques, el viento, las hogueras.. todo adquiere el aire de un sueño o de espejismo. En medio de los helados páramos despoblados, las praderas infinitas y las montañas nevadas, uno se pregunta de donde sacó esa tranquilidad, esa confianza sencilla en lugares donde el mundo parecía acabar. Abandonar la seguridad de una ciudad del Este para para empezar de nuevo con una hija pequeña en un territorio salvaje, solo puede ser producto de la temeridad o la inconsciencia. Tal vez, ambas cosas fueron las que le mantuvieron tan sobria, tan en armonía con los peligros y aventuras que le tocó vivir.

A pesar de los retos a los que se enfrentó, nada fue tan vigorizante para ella como el hecho de sentirse pasajera de si misma y descubrir que los escenarios abiertos constituyeron su único hogar, el espacio donde se sintió verdaderamente como en casa. A ratos embarrada grangera, a ratos amazona y exploradora, a ratos artista con la pluma, Elinore protagonizó una aventura que ensanchó el horizonte de su vida y su gran sensibilidad fue el tamiz que le permitió percibir su travesía no como una gran gesta viajera sino como una experiencia vital.

Sonrieron los árboles, sonrieron los coyotes, las vacas, las estrellas y los hombres con ella y al final las praderas de Wyoming la cogieron de la mano y no la dejaron marchar. Y Elinore, fiel a los deseos de su amado Oeste, se quedó allí, como un arbol arraigado, bebiendo la luz de sus cielos y aligerando el aire con el eco de sus pasos. “Está claro que estoy hecha de pasta dura,- escribió- pero todos los que lo intentan saben que la fortaleza y el conocimiento vienen con la práctica. Me encanta experimentar, trabajar y demostrar cosas, así que para esta vida de rancho, con todas sus asperezas, es para lo que valgo”.
Y tanto Elinore….
Enhorabuena a Laura Sandoval a Daniel Álvarez, creadores de la editorial HOJA DE LATA, por la iniciativa de sacar a la luz en castellano esta pequeña obra de are…

Pilar Written by:

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