Danza bajo el mar

Kimi Werner, una exploradora submarina de origen hawaiano, pasa sus días cogiendo su propia comida en el Océano Pacífico cerca de la costa de Maui, vistiendo nada más que un traje de baño con un tubo alrededor de la cabeza y una lanza de tres puntas en la mano . Si el tiempo le acompaña, puede que los siete días de la semana vuelva con comida; a veces, solo uno de cada siete. Todavía le siguen impresionando las texturas de la arena y los arrecifes; la forma en que las algas marinas caen a su alrededor. Lee las corrientes y el comportamiento de los peces que los siguen: lo que comen, donde nadan. “Para cazar estos peces, casi me tengo que enamorar de ellos”, dice sonriente. Cuando se desliza hacia el fondo del océano, busca la luz: es cómo bailar.

“Le robo miradas al sol; es simplemente magia, la forma en que danza sobre todo”.

Werner ha pasado gran parte de su vida explorando partes del océano que la mayoría de nosotros nunca veremos. Después de ser coronada campeona nacional de buceo libre en 2008 -un título raro y maravilloso que las mujeres tienen con tanta frecuencia como los hombres- ha competido en todo el mundo, realiza charlas en TED Talks sobre la supervivencia en las profundidades, convirtiéndose en Campeona Nacional de Pesca Submarina de los EEUU. Por las redes sociales también ha causado gran impresión gracias a los fascinantes videos que publica en sus descensos: bucear con ballenas, nadar debajo de icebergs o atrapar pulpos en cuevas submarinas, son solo alguno de ellos.

“Al principio, me hacía sentir un poco incómoda, pero una vez que me relajé, me sentí tan bien; el océano simplemente me apretó, me sujetó y me abrazó más fuerte”.

Ya sea pescando con arpón en Hawái o atrapando perlas en Japón, las buceadoras son intrépidas y voluntariamente van a la oscuridad desconocida sin equipo de buceo o aletas, a menudo completamente solas. Es tanto una hazaña de fuerza mental como física: los buceadores deben dominar las técnicas de respiración y aprender a adaptarse a la intensa presión que supone estar a tanta profundidad en el océano, tanta que puede hacer que te desmayes incluso cuando se entrena adecuadamente. Para algunos, bucear para pescar en un solo aliento es una tradición transmitida de generación en generación; para otros, probar tus límites bajo el agua es un deporte de campeonato que ha tomado años de práctica y entrenamiento.

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Diana Fernández

Anuska Written by:

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