Las maletas: infatigalbes compañeras de viaje

Nuestras maletas de mano son el resultado de casi 1,000 años de innovación. La historia de la maleta es una historia de personas en migración. Va unida a los tiempos de  los inmigrantes recién llegados que bajaban de los barcos en Ellis Island y a los viajeros que subían por primera vez a un avión rumbo a un destino largamente esperado,  va unida a lo que la gente eligia  llevar -y cómo- , su historia es mucho más que  una cuestión de simple funcionalidad.

La maleta ha evolucionando para adaptarse a  las tendencias y necesidades de su tiempo, la maleta ha sido indispensable para los viajeros y viajeras de todo tipo…Las trotamundos del pasado no siempre viajaban con grandes bultos y con porteadores, ese es un mito que se ha ido desdibujando con los relatos publicados de muchas de aquellas aventureras, que se lanzaban a recorrer el planeta con apenas equipaje. Algunas llevaban simples bolsas, que arrastraban ellas mismas, y hoy sus sucesoras viajan con mochilas a la espalda.

El tamaño y factura de las maletas era símbolo inequívoco del prestigio de sus portadoras, pero muchas damas de la alta socieda londinense, por ejemplo, recorrieron el mundo sin apenas equipaje, adaptándose a las circunstancias de sus aventuras, y sabiendo estar a la altura que las circunstancias exigían.

Nuestras viajeras victorianas

Isabela Bird: Primer miembro femenino de la Royal Geographical Society

Isabela Bird, la trotamundos victoriana que fue admitida como primer miembro femenino de la Royal Geographical Society, por ejemplo, desfiló por el mundo con una pequeña bolsa de viajes.

Mary Kingsley: Viajera por el África Occidental

Mary Kinglsey recorrió el África Occidental en el siglo XIX llevando cosidos en el dobladillo de su vestido, abalorios, peines y cuentas que intercambiaba con los nativos que la acompañaban a pie, por comida y alojamiento. La trotamundos Ida Pfeiffer, que dio la vuelta dos veces al planeta, sola y sin dinero, era defensora del axioma: “ver el máximo al menor coste posible”,  y llevaba solo una bolsa de viaje un puñado de cartas de recomendación para las familias europeas dispuesta a recibirla y darla cobijo.

Margaret Fountaine: buscando mariposas por el mundo

Otra trotamundos de la época, Margaret Fountaine, que viajó por el planeta durante toda su vida, puso de manifiesto en que consistía su equipaje:

“Mi infalible instinto para despertar a cualquier hora no me había abandonado; el gris crepuscular del amanecer se filtraba en mi habitación cuando la camarera llamó a mi puerta; eran las cinco. El camarero me preparó el desayuno con prontitud. Mi equipaje consistía en una bolsa de viaje y mi pequeño bolso. Había encargado un carruaje y partí hacia la estación por las bulliciosas calles de Beirut en las que turcos, griegos, sirios y árabes ya se mostraban con sus pintorescas ropas, con algún que otro sudanés absolutamente negro y de aspecto siniestro “.

Sin embargo las maletas han seguido su curso en los viajes, y han formado parte del glamour de nuestras viajeras, tatarabuelas y abuelas que subieron a los barcos de vapor o treparon a los trenes acompañadas de hermosos equipajes… Las firmas de lujo, pronto se lanzaron a diseñar y confeccionar prácticos estuches, neceseres, bolsas, y baules que han hecho historia.

mujeres viajes maletasLos baúles, tatarabuelos de las maletas

Los pesados baúles ha formado parte inherente de las diligencias y carruajes del pasado, amontonados y cubiertos de polvo sobre sus techos, amontonados, encajados y atados de cualquier manera. Han sido inmotalizados junto a achacosas maletas de piel en películas del oeste por directores como John Ford.

Más tarde, con el auge del transporte por ferrocarril y por barco, las necesidades de almacenamiento provocaron la primera gran transformación de los baúles, cuya tapa dejó de ser abovedada adquiriendo superficies planas que permitieran la superposición.

Nacimiento de la maleta

viajeras maletasSe estima que la maleta nació en el período de industrialización en la década de 1800 cuando los viajeros adinerados se paraban en las plataformas llenas de humo, listos para abordar sus trenes para iniciar sus vacaciones de verano, pero sin duda la historia de nuestra querida maleta comienza mucho antes. De hecho, los Caballeros Templarios fueron los primeros en utilizar el equipaje con ruedas: los soldados utilizaron las fundas con ruedas para transportar armaduras y otros objetos ya en 1153 durante las Cruzadas, según algunos estudios.

Fue en 1596, que el diccionario inglés de Oxford agregó la palabra “equipaje” a sus tomos. La palabra significaba “denotar  bultos inconvenientemente pesados” y provenía del verbo “lug” (arrastrar) ( de ahí, luggage).

Desde entonces, el equipaje, y en concreto nuestra fiel amiga la maleta, ha ido cambiando de aspecto, conteniendo nuestros sueños, almacenando recuerdos, transportando nuestros objetos más preciados… hasta alcanzar su edad de oro en el siglo XIX, cuando los viajes protagonizaron la época caracterizada por los grandes desplazamientos, y los grandes descubrimientos geográficos.

historia maletasQue duda cabe, la maleta ha estado unida a las viajeras, desde tiempos inmemoriales.. (en la imagen Marianne Grande, de Asbury Park, Nueva Jersey,  escribiendo una nota a su prometido  enrolado en la guerra,  : ‘Nos vemos pronto, espero’ en la estación de Nueva York  Grand Central Terminal.

Maletas rodantes

mujeres maletas
historia de las maletas

Parece ser que fue a un tal Bernard Sadow, a quien se le ocurrió poner ruedas a sus piezas de equipaje durante un viaje que hizo con su familia a islas del mar Caribe. Sadow se inspiró  mientras pasaba por la aduana en un aeropuerto en Puerto Rico, de regreso de la isla Aruba con su esposa e hijos. Iba luchando con dos grandes y atiborradas maletas de 68 centímetros, sin un servicio de maletero a la vista, cuando vio a un hombre moviendo una máquina en una plataforma con ruedas.Esto ocurría en 1870 y desde entonces, las maletas no han dejado de rodar. “Se la mostré a cada tienda departamental en la ciudad de Nueva York y un montón de comerciantes, y todo el mundo dijo que estaba loco. ‘Nadie va a arrastrar un pedazo de equipaje con ruedas en él’. Las personas simplemente no piensan en esos términos”, dijo este visionario que cambió nuestra forma de viajar.

Hoy en que viajamos con cómodas maletas de ruedas o livianas mochilas, aquellos tiempos en los que los porteadores acarreaban pesados equipajes,  parecen lejanos pero no lo están tanto. Aún nos encontramos en el aeropuerto con personas o familias que parecen que se están mudando, por la cantidad de bultos que facturan.

En cualquier caso, nuestro homenaje a este infatigable compañero al que muchas veces maltratamos, tiramos de cualquier forma, atormentamos, aplastamos y pateamos… Lleva siglos acompañándonos y resistiendo sin protestar…

 

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Pilar Written by:

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