Los enemigos del sufragismo femenino

Sorprende pensar que no hace menos de 100 años las mujeres se encontraban luchando por el voto femenino, el mismo con el que los hombres nacían por derecho propio ligado a su género. Y sorprende más aún descubrir aquellos prejuicios y la férrea oposición que tuvieron que derrocar para alcanzar la igualdad.

En 1906, el periódico británico Daily Mail inició una campaña publicitaria dedicada a desprestigiar el movimiento sufragista. Fue el nacimiento del término suffragette, que vinculaba de forma despectiva a todas aquellas que reivindicaran su derecho al voto. Para una sociedad tan conservadora como la de principios del siglo XX, estas temibles mujeres pretendían alcanzar sus derechos mediante manifestaciones, huelgas generales y panfletos propagandísticos. Toda una aberración para tiempos en los que el rol de la mujer no se alejaba de los fogones del hogar y los niños.

No tardó mucho en extenderse la idea de que las suffragettes no se contentarían tan solo con la igualdad entre hombres y mujeres, sino que pretendían imponer su sexo frente al masculino. Se las tildaba de misándricas, mujeres amargadas cuyo único propósito era dominar a los hombres, relegándolos a tareas domésticas mientras ellas se dedicaban a bailar, fumar y desatender a sus hijos.

El mensaje que se pretendía difundir estaba claro: los derechos de las mujeres eran peligrosos y podían convertirse en la peor pesadilla de un marido. Dentro del marco de esta propaganda, el sufragio femenino cambió de significado. Las sufragistas se presentaban como agresoras de los valores tradicionales de la familia y del espacio del hombre en la esfera pública.

En países como Gran Bretaña o Estados Unidos, donde el movimiento sufragista tuvo un gran recorrido, este tipo de imágenes se distribuyeron por todas partes y a través de cualquier formato: postales, anuncios, boletines, carteles… En consecuencia, se produjo una separación a favor y en contra del sufragio femenino. Algunos historiadores estiman que se produjeron aproximadamente 4.500 caricaturas en relación a este tema, apoyando a las fuerzas anti-sufragio. Se creó así una imagen pública de la figura femenina que usaba a las sufragistas como tópicos humorísticos.

Desde Mujeres Viajeras, hemos querido recopilar algunas muestras de lo que se publicaba en los medios:

  1. “Mi esposa se ha unido al movimiento sufragista (yo he sufrido desde entonces)”.burla sufragismo femenino
  2. “En las reuniones sufragistas puedes escuchar y ver algunas cosas: ¡Abajo con el hombre! ¡Maridos para las solteronas!”.
  3. “El lugar de una mujer es su hogar”.
  4. “Nadie me quiere, supongo que seré una suffragette”.
  5. “La vida solo es una maldita cosa tras otra. Cómo es un hogar sin una suffragette“.

Autora: Natalia Gómez

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