Tania Aebi: una historia de mar y de superación

Hoy os traemos una historia de mar. De aventuras con sabor a mar, de soledad, de olas y de superación. Hablamos de la navegante Tania Aebi y con ella nos sumergimos en una aventura casi irreal, fascinados por todo cuanto protagonizó en islas de fábula y playas embrujadas.

En mayo de 1985, cuando tenía 18 años, zarpó de los muelles del puerto de South Street, (Lower Manhattan) decidida a aceptar el reto que le había planteado su padre: Preocupado por su falta de ambición, su padre le ofreció esta oportunidad como una alternativa a la educación universitaria, y ella, sin pensárselo dos veces, la tomó. Así pues empezó su singladura por una de esas casualidades de la vida, Pero ¿acaso los viajes no son también fruto del azar y la casualidad?

Y he aquí que los ingredientes de su historia parecen sacados de una de esas películas de bucaneros e islas del tesoro. Con sólo un gato para la compañía, Tania Aebi cruzó el Caribe, el Pacífico Sur y el Índico, el Mar Rojo, el Mediterráneo y el Atlántico Norte, parando en 23 países a lo largo del camino. Un total de 27.000 millas alrededor del mundo, que sin duda supuso una experiencia cargada de enseñanzas que ninguna universidad del mundo hubiera podido darle. Lugares como las islas del Caribe, Panamá, las Galápagos, las Marquesas, Tahiti, Moorea, Samoa, Bali, Sri Lanka, Sudán, Suez, Creta, Malta, y Gibraltar, fueron para ella las aulas donde aprendió a madurar y fortalecerse.

TAnia Aebi viaje de regresoFinalmente, tras mas de dos años de travesía y habiendo cumplido los 21 años, esta extraordinaria mujer regresó a la ciudad de Nueva York, en noviembre de 1987, convirtiéndose en la primera mujer americana, y la mas joven, en circunvalar el Globo. Nada menos!

Pasó el año siguiente reviviendo sus experiencias y plasmándolas con palabras en el que sería un best-seller: “Maiden Voyage”

Hoy en día continúa escribiendo, trabajando en el mantenimiento de caminos forestales, cuidando de su familia, … pero sobre todo.. sigue navegando por este planeta.

Nacer para viajar. Viajar para vivir. Morir viajando… Sin duda el mar es una gran despensa de historias viajeras y un largo sendero donde muchas mujeres aprendieron a surcar la vida con una perspectiva nueva, o al menos diferente.

Ese ha sido el caso de Tania Aebi. Nuestra enhorabuena!

Pilar Written by:

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