¿Deberían viajar solas las mujeres a la India?

Os compartimos los relatos de algunas viajeras en solitario apasionadas por la India.

Margot Bigg es autora de varios libros sobre India:

“En mi experiencia, India es uno de los países más seguros y acogedores para las mujeres que viajan solas”, asegura la periodista Margot Bigg. La declaración sorprende; se suele esperar una respuesta más negativa a la pregunta sobre la experiencia de viajar sola a la India. El país tiene una reputación de destino inseguro para las mujeres que viajan solas. Además del torbellino de impresiones, la inmensa población, el calor, el polvo y el ruido al que se enfrentan los visitantes de la India, las viajeras solas también deben preocuparse por su seguridad.

“Me mantengo un poco en guardia”, agrega Margot, “pero ser mujer también tiene sus ventajas”. Existen áreas reservadas para mujeres en el transporte público, filas sólo de mujeres en los mostradores de billetes y espacios familiares en restaurantes de carretera. Por supuesto, el problema está en que estas medidas sean necesarias, pero esa es una batalla mayor que están librando las mujeres de la India.

Margot relata una experiencia de su primer viaje a la India, cuando era una mujer de 23 años con los ojos muy abiertos. “En un tren de Jaipur a Ajmer, conocí a una familia de tres generaciones de mujeres, con bebés y niños pequeños a cuestas. Formamos una hermandad inmediata forjada en gestos y sonrisas. Al final del trayecto, llevaba sus brazaletes, ayudaba a dormir a los bebés y me habían dado más comida de la que podía ingerir.”

Neha Dara lleva 12 años viajando sola a la India:

Al igual que Margot, la experiencia de Neha Dara también ha sido muy positiva. “La primera vez que viajé sola a la India tenía 21 años y estaba recién salida de la universidad. No fue fácil convencer a mis padres, pero acabaron cediendo cuando les enseñé mi detallado itinerario y prometí llamar cada dos días. Doce años después, es una práctica que todavía sigo.”

El viaje fue una revelación”, continúa Neha. “Sabía que India era diversa, pero en ese momento me di cuenta del verdadero significado de aquella palabra. Al ser una chica de ciudad que trabajaba, viajaba sola y a los 21 años todavía no estaba casada, tenía más en común con los dos viajeros alemanes que conocí, que con las hijas y esposas de los propietarios de las tiendas y guías con los que conversé. Aquel viaje supuso la primera de muchas experiencias como viajera en solitario.”

Meesha Holley es una fotógrafa freelancer residente en Delhi:

Meesha Holley recuerda una ocasión en que una joven se acercó a ella en Kaza, en el distrito de Spiti, en Himachal Pradesh. “Me preguntó de dónde era y sobre las fotos que estaba sacando, posó para mí y luego, cogiéndome por sorpresa, me invitó a su casa para enseñarme más de su cultura.” Allí, Meesha conoció a sus hermanos y, aunque sus padres no estaban, los niños no dudaron en mostrarle su casa.

Sin embargo, en raras ocasiones las cosas van mal y no hay nadie cerca. Envuelta en una situación comprometida, Meesha se valió de su cámara para salir airosa. En una visita a Varkala, una ciudad costera en Kerala, un agresivo pescador le propuso matrimonio. “Me giré, levanté mi cámara en su dirección, y grité: ¡Estás enfermo! ¡Voy a llevar tu foto a la policía! Rápidamente, el pescador se alejó.”

Anja Froenhel tiene un truco para las mujeres que viajan solas:

Anja Froenhel, una turista alemana adepta a la India, cuenta: “A veces, al igual que a cualquier extranjero, me piden que pose para una fotografía. No me hace mucha gracia, pero a menudo acepto si la persona que me preguntó aparece también. Si preguntan amablemente, con una sonrisa y un interés real, digo que sí. Sin embargo, después de dos semanas, se convierte en una carga.” Pero Anja tiene una manera divertida de lidiar con la situación. “Empiezo a decirle a la gente que cobro diez rupias por foto. Así, la conversación suele terminar bastante rápido.”

Una de las estrategias de Anja es evitar las grandes ciudades. “Los factores más desagradables sobre la India —la pobreza, la suciedad, el ruido, la multitud y el tráfico— son más evidentes en las ciudades. Cuando voy más allá, encuentro la India por la que vuelvo. Un lugar de asombroso lleno de color, templos, música, cultura, naturaleza y gente. La India tiene tantas caras y tanto que ofrecer a los visitantes.”

Termina con una frase que ha escuchado a los viajeros: “India es el último país que debes visitar. Después de esto, ningún otro lugar será más interesante, loco y hermoso, todo al mismo tiempo.”

Os dejamos a continuación otros relatos inspiradores de la India, recogidos en nuestro libro “Todos los caminos llevan a India”:

India en el corazón.

Ana González: gafas usadas para curar ojos en África e India.

Becky Douglas, de ama de casa a fundadora de la ONG “Rising Star Otreach”.

 

 

Más información en National Geographic.

Autor: Rocío Flores

Rocío Flores Written by:

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