Escápate por Europa como voluntario

Ray Bradbury dijo en una ocasión que observar el mundo “supera la fantasía de cualquier sueño”. Quizá no tuvo en cuenta que viajar ya es una forma de soñar con los ojos abiertos. Es, en esencia, ser consciente de que hay un más allá existente tras lo que tocan nuestros dedos en la rutina. Una vivencia que rompe con fronteras y aúna culturas, cuyos únicos límites se basan en los impuestos por uno mismo.

Si tienes entre 17 y 30 años, ha llegado tu momento para empezar a recorrer el mundo. Con el fin de fortalecer la cohesión y la comunicación en países vecinos, la Comisión Europea ha puesto en marcha un Cuerpo Europeo de Solidaridad. El conocido como programa Erasmus+ es el principal motor para su desarrollo a través de proyectos de voluntariado. No es solo una oportunidad de movilidad para jóvenes, es la posibilidad de tornar en real aquello que puede vagar etéreo en tu mente como un deseo sin cumplir.

Este tipo de experiencia permite llevarse consigo una experiencia de aprendizaje tanto formal como emocional. Este es un compromiso personal que nos deja participar en el trabajo diario de organizaciones internacionales. El crecimiento personal siempre es mayor si conlleva ayudar a los demás, y entrar en un engranaje que contribuye a mejorar el mundo de forma sencilla (aunque no por ello invisible) supone una riqueza que no todos alcanzan en su día a día.

Los proyectos de voluntariado ofrecidos comprenden desde los ámbitos culturales y políticos hasta la inclusión de los más desfavorecidos y el medioambiente. Las actividades son llevadas a cabo vinculando una temática común a personas con ilusiones y valores afines. Llegados a este punto, no se debe olvidar que el voluntariado es un préstamo de tu tiempo y esfuerzo que se realiza de manera altruista. No obstante, el programa facilita una variedad de ayudas para prestarte ventajas: alojamiento, comidas, seguro médico y gastos de viaje y estancia.

¿Cómo funciona ser voluntario en Europa?

En primer lugar, el voluntario es acogido por una organización en un país distinto al suyo de residencia. Los períodos de permanencia pueden variar a conveniencia de la situación de cada uno, pudiendo acortarse o alargarse. Así pues, pueden ser meses (con un mínimo de 2 y un máximo de 12) o semanas (desde 2 hasta 8).

En un segundo plano, se ha de mencionar el apoyo continuado que las empresas de acogida proporcionan a los participantes antes, durante y después del tiempo compartido entre ambos. Es un apoyo personal, relacionado con las tareas encomendadas, la comprensión del idioma y la tramitación administrativa (seguros, visados, permisos de residencia).

Por último, este voluntariado implica un ciclo de formación y aprendizaje en todos los sentidos. Los implicados en los proyectos siempre son guiados por las organizaciones, que procuran formación a cambio de la ayuda y colaboración aportadas.

Además, de entre las instituciones brindadas, se comprenden algunas como la Accademia Europea di Firenze, una de las más prestigiosas escuelas de arte y cultura, o empresas como Global Media.

¿A qué estás esperando para apuntarte?

Autora: Natalia Gómez

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