“Despues de trabajar 70 horas a la semana en trabajos que detestaba, me sentí como el agujero de un donut: solida por fuera, pero vacía por dentro…
En el momento en que salí de casa, no tenía ni idea de qué hacer con el resto de mi vida, yo sólo sabía que me vi obligada a viajar y escribir. Comencé mi blog para que amigos y familiares pudieran seguirme por todo el mundo pero en poco tiempo, cientos de personas estaban leyéndolo. En el momento en que regresé a los Estados Unidos, yo estaba enganchada no sólo a los viajes, sino también a los blogs, y el resto es historia. Ahora mi Agujero en el Donut (HOLE IN THE DONUT) está relleno con una deliciosa gelatina, pero me quedo con ese nombre como un recordatorio de que nunca más venderé mi alma. Antes de salir a mi primera vuelta al mundo, un amigo me dio algunos consejos. Me dijo: Quédate en el momento presente. Donde quiera que yo esté, es un punto fijo en el tiempo que nunca voy a ser capaz de recuperar o repetir, así que trato de estar completamente centrada en lo que está sucediendo en tiempo real, en lugar de obsesionarme por el pasado o preocuparme por el futuro.”
Bárbara Weibel. 60 años. Norteamericana. La típica mujer que parece hacer rosquillas en Colorado. Tras 35 años de un trabajo que le permitía pagar las facturas, se sintió como un donut, sólida por fuera pero con un gran agujero. Llegó 2006 y con sus 54 años conoció en su propio cuerpo la inexplicable enfermedad de Lyme . Suficiente excusa para prometerse que si salía de ella, dejaría su trabajo para salir a la carretera con una mochila, y llegaría a convertirse en una escritora de viajes y fotógrafa. Lo dífícil lo hizo fácil en esos seis meses que en soledad viajó por todo el mundo en los que empezó a recordar que nunca más vendería su alma. Tras seis años, Bárbara y su HOle in the Donut Cultural Travel, es hoy en día un referente entre muchos viajeros.
Fuente: movimientoliquido.wordpress.com
Su blog: http://holeinthedonut.com/

