Lady Anne Blunt: viajera por los desiertos árabes

Nacionalidad: Británica

Periodo: 1837-1927

Zonas recorridas: Constantinopla, Argelia, Egipto, Siria, Mesopotamia, Península arábiga (desierto de Nefoud)

Con el transcurrir del siglo XIX, la presencia de viajeras en Oriente fue ensanchando sus fronteras. Egipto, Palestina y Siria dejaron de ser destinos exóticos y las ansias de aventura se extendieron hacia lugares como Argelia, Mesopotamia o incluso la Península Arábiga. Por si esto fuera poco, el hechizo obrado por Oriente fue tan potente que en ocasiones supuso un camino sin retorno. Este fue el caso de Lady Anne Blunt, que acabó sus días en la casa que se hizo construir a las afueras de El Cairo, junto a su querido desierto.

Lady Anne Blunt, la “nieta rebelde” de Lord Byron y esposa de uno de los arabistas y viajeros mas reputados de la época, Wilfrid Scawen Blunt, vivió en Oriente experiencias cuya belleza e intensidad excedió con mucho a lo vivido por otros viajeros del momento. Viajera infatigable por los desiertos árabes, recorrió algunas zonas de Asia Menor, Argelia, Egipto, Palestina y Siria, protagonizó en 1879 una épica incursión por el desierto del Nefud, sobreviviendo al “desierto de los desiertos”, en el corazón de la Península arábiga. Oriente no solo trastocó su educación victoriana sino que Lady Anne sintió aquellas travesías no como una gran gesta viajera sino como una experiencia vital. Durante sus últimos años, ya afincada en Egipto, hablaba solamente árabe porque según decía, era el idioma de sus sueños y sus pensamientos.

Era una de esas mañanas que solo pueden tener lugar en el desierto del Nedjed. El aire era claro y brillaba con un tono que no puede imaginarse jamás en Europa, procurando un sentimiento de la vida tal que recordaba a la infancia e impulsaba a dar gritos de alegría. Lady Anne Blunt. Viajera victoriana

Muy pocos viajeros ingleses triunfaron sobre la experiencia del desierto haciendo voluntariamente de la misma un viaje si retorno. Una cosa es vagabundear por un tiempo por un paisaje yermo y fatigoso y otra bien distinta decidir vivir en él.

Lady Anne Blunt, figura legendaria, tocada por el encanto de Oriente, fue una viajera completa. En su caso, la experiencia del nomadismo le llevó a superar la prueba del aislamiento, tal vez la mas dura de las disciplinas viajeras, y cuando la soledad se convierte en una necesidad vital, en una opción de vida, una de los pocas cosas capaces de sosegar esa hambruna metafísica es el lento y sosegante avance de las arenas del desierto.

 Nómada infatigable por los desiertos árabes, no se conformó con protagonizar una aventura épica, sino que con sus relatos desbrozó el camino a futuros viajeros atraídos por Oriente, siempre con un estilo sencillo incluso en las situaciones de mayor adversidad. Emociona, al leer su biografía, como esta experta amazona, que hablaba con soltura francés, alemán, italiano y español y mostraba un considerable talento artístico y musical (había aprendido dibujo con John Ruskin y de joven practicaba diariamente cinco horas de violín con alguno de sus dos Stradivarius), supo llevar con la elegrancia de una gran dama, los padecimientos de los viajes por los desiertos  árabes…”“Las langostas constituyen ahora una buena porción de nuestras provisiones diarias y como componente de nuestra dieta, estos insectos resultan un producto excelente. Tras haberlas probado de diferentes maneras, he llegado a la conclusión de que como saben mejor es cociéndolas”.

Lo cierto es que Lady Anne vivió experiencias cuya belleza e intensidad excedió con mucho a lo vivido por otros viajeros de su época y al final, escogió de todo ello lo que mas amaba, pues pasó el resto de su vida junto a su querido desierto, en su casa de El Cairo, hasta que la muerte la sorprendió en aquel paraíso labrado en las arenas el 15 de diciembre de 1917. Ahora cuando han transcurrido casi cien años desde su muerte, sus palabras y su particular visión del desierto y los árabes, tienen mas sentido que nunca y son la clave que ilumina la conexión con un mundo ya desaparecido.

Lady Anne Blunt  reivindica un espacio propio desde ese lugar marginal que la historia de las grandes exploraciones le ha reservado. Es una de esas voces para ser oídas por quienes deseen dejarse conducir hacia los territorios de las sensaciones y no por los simples relatos de aventuras.

Sin duda Lady Anne Blunt, que en una ocasión escribió :”La libertad es la mayor de todas las bendiciones y resulta imposible sentirla en Europa en su manifestación más pura”, reivindica un espacio propio desde ese lugar marginal que la historia de las grandes exploraciones le ha reservado. Es una de esas voces para ser oídas por quienes deseen dejarse conducir hacia los territorios de las sensaciones y no por los simples relatos de aventuras.

bibliografía

– Viajeras De Leyenda- Ed. Casiopea

Pilar Written by:

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