Katherine Routledge: los enigmas de piedra en Rapa Nui

Los rapanui creen en el “mana”. Un poder fabuloso que actúa sobre rocas, plantas, animales y hombres. Esa fuerza acompañó al mítico rey Hotu Matua, líder de los primeros habitantes de la isla, quien solía invocarla para transportar los gigantescos moai, desde la cantera hasta su plataforma final.

Hubo hombres antiguos que tuvieron “mana”. Y, entre ellos, una mujer inglesa, de nombre Katherine Routledge (1866-1935). Según los isleños de entonces, que no superaban las 250 personas, esa mujer de ojos grandes y pelo claro traía con ella ese don sobrenatural cuando desembarcó en Isla de Pascua en 1914. Aunque hablaba sólo un poco de español, y desconocía el rapanui, su capacidad de escuchar y su cuidado por indagar en la tradición, le valió el respeto de los pascuenses y, en especial, de la poderosa hechicera Angata, cuyo influjo la siguió hasta el fin de sus días.

Intuitivamente, Katherine equiparó el “mana” a la “fuerza interior” o estado de íntima conexión con Dios que cultivan los cuáqueros, ese grupo religioso que se rebeló contra el ritualismo de la iglesia anglicana. Quien sería más tarde una connotada exploradora y antropóloga en África y Polinesia, Katherine nació y creció en esa cultura cerrada y opresiva para las mujeres.

De brillante inteligencia,  desafió el orden establecido y se convirtió en una de las primeras mujeres que estudiaron en Oxford. Si bien no cursó formalmente arqueología ni antropología, sino historia, consiguió notables descubrimientos en estas áreas, en una época en que el reconocimiento académico les era vedado a las mujeres.

Casada con el explorador australiano William Scoresby Routledge, emprendió una vida llena de aventuras. Ambos viajaron a África a estudiar a los kikuyus, una tribu que practicaba sangrientos ritos de iniciación. De hecho, en 1907 fue la primera mujer blanca que asistió a ese tipo de ceremonias donde se circuncidaba a niños y niñas. Allí Katherine realizó sus primeros trabajos de campo. Recolectó leyendas, costumbres y cultos religiosos. Años después, esa experiencia sería vital para sus investigaciones en Pascua.

No obstante este ímpetu personal e intelectual, un secreto familiar la marcaría a fuego. Su padre y su hermano mayor sufrieron de extraños episodios que los hacían caer en profundos letargos y en súbitos momentos de hiperactividad y violencia. Katherine no pudo eludirlo y desde pequeña sufrió alucinaciones auditivas, crisis de fiebre, escalofríos e insomnio. La medicina de entonces atribuía estos síntomas a “excesiva sensibilidad”, y recomendaba purgas, ayuno estricto y aire del campo. A medida que creció, los síntomas se agravaron.

Casi un siglo después que Katherine llegara a Isla de Pascua, otra mujer, esta vez una arqueóloga norteamericana, se topó con esta fascinante historia. Considerada una de las expertas más respetadas en el mundo acerca del patrimonio rapanui, Jo Anne Van Tilburg descubrió la historia de Katherine cuando leyó su libro “El misterio de Isla de Pascua” (1919) mientras preparaba su primer viaje a la isla, en 1981.

A su juicio, Routledge logró recuperar al menos 100 años de la historia oral de Rapa Nui. Sin su intervención, gran parte del conocimiento sobre los ritos de los antiguos habitantes del “ombligo del mundo” se habría perdido por las enfermedades, la esclavitud y el olvido que sufrieron los isleños durante el siglo XIX.

Motivada por la personalidad de Routledge y por el injusto silencio que ha rodeado sus descubrimientos, Van Tilburg escribió “Entre gigantes de piedra, la vida de Katherine Routledge y su notable expedición a Isla de Pascua” (Scribner, 2003). Para Katherine, Rapa Nui era “el lugar más solitario del mundo”. Paradójicamente, ambas investigadoras se encontrarían allí.

Pilar Written by:

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