Lucy Evelyn Cheesman: expediciones por el Pacífico

Tanto si se relaciona con los caníbales como escapando de las redes de arañas gigantes, Lucy Evelyn Cheesman se tomó a la ligera los desafíos del trabajo de campo para hacer lo que quería. Esta tenaz coleccionista y aventurera sabía como tomarse la vida.

Lucy Evelyn Cheesman (1881-1969) fue una entomóloga inglesa especialmente conocida por sus extensas expediciones en solitario en el suroeste del Pacífico. En el transcurso de sus viajes,  recolectó alrededor de 70,000 especímenes de insectos, plantas y otros animales para el Museo de Historia Natural.

“Evelyn fue la primera científica occidental en explorar exhaustivamente las Islas del Pacífico Suroccidental y vincular la evolución de la fauna al continente asiático”, afirma el responsable del museo. ‘Ella identificó un vacío en nuestro conocimiento, y simplemente se dispuso a remediarlo. Sus logros sin duda ayudaron a abrir la puerta a las mujeres en la ciencia”.

Unos difíciles comienzos

Evelyn Cheesman decidió desde pequeña convertirse en veterinaria, pero los limitados fondos de su familia estaban dedicados a la educación de su hermano Robert. La ley también fue un obstáculo ya que en 1906 el Royal College of Veterinary Surgeons aún no admitía mujeres. Después de varios años trabajando como institutriz en Inglaterra y Alemania, en 1912 fue apadrinada por un amigo para entrenar como enfermera canina y trabajó en un hospital canino en las afueras de Croydon, al sur de Londres.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, Evelyn fue empleada por su fluidez con el alemán (idioma que había aprendido  trabajando como institutriz). Su trabajo consistía en ayudar a desenmascarar a las compañías británicas que mantenían relaciones amigables con AlemaniaCuando la ley finalmente cambió en 1919 para permitir a las mujeres entrenarse como veterinarias, abogadas y funcionarios, ella ya había pasado página y tenía su mente enfocada en objetivos nuevos.

La guerra abrió algunas oportunidades para las mujeres trabajadoras que demostraron que podían hacer los mismos trabajos que los hombres  si se les daba la oportunidad, y ella abri´o su propia senda. “Tenía una personalidad  feroz e independiente y habría seguido adelante y  hecho lo que hizo, con independencia de que el sufragio femenino triunfara o no”.

Sus primeras andanzas en la entomología se produjeron en el Zoo de Londres en 1917, y en 1920 se convirtió en la primera responsable femenina de la sección de insectos. A partir de ahí, su carrera en este campo se hizo imparable y la llevó a viajar por medio mundo.

Viajes por el mundo

En 1923, Evelyn hizo su primera expedición, teniendo como destino las Islas Galápagos.  Viajando a bordo de un barco , adquirió habilidades importantes para la recolección y preservación de reptiles y aves. No mucho después de llegar a Galápagos, se separó de su grupo de expedición para explorar y coleccionar a su propio ritmo.

De las Galápagos pasó a recolectar en las Islas Marquesas y los Atolones de Tuamotu en 1924 y partició en una expedición a las Islas de la Sociedad en 1925. Cuando abandonó oficialmente el zoológico en 1926, realizó muchas otras expediciones en las Nuevas Hébridas (ahora Vanuatu) y en el Pacífico Sudoccidental, incluidas Nueva Guinea y Nueva Caledonia.

Durante los siguientes años regresó una y otra vez al suroeste del Pacífico. Pasó aproximadamente 12 años en expedicione , viajando por destinos  remotps  y como resultado, sus colecciones nos dicen mucho sobre la dispersión de especies, la extinción, el cambio climático y, por supuesto, la biogeografía y la historia evolutiva de esas islas”. Un número importante de especies de insectos llevan su nombre.

Enfermedades tropicales, serpientes, sanguijuelas y arañas mortales

No todo fue un camino de rosas. Las condiciones de su trabajo fueron un desafío constante para Evelyn Cheesman, quien luchó contra enfermedades tropicales como el dengue y la malaria, se enfrentó con serpientes y arañas mortales.
Una vez se enredó de tal manera en las redes colgantes de la araña Nephila en la isla de Gorgona, que tuvo que pasar varias horas liberándose con una lima de uñas. Después de esta experiencia,  nunca más viajó sin un machete a su lado. 
Sin embargo, fue el hallazgo de una sanguijuela en su tetera durante un viaje a las montañas Cíclopes en Nueva Guinea lo que la hizo replantear definitivamente su forma de viajar.

Financiando sus expediciones

Sus expediciones en solitario  fueron parcialmente financiadas por el Museo de Historia Natural, pero en su mayoría fueron autofinanciadas. Su presupuesto de 12 meses en las Nuevas Hébridas (1928-30) fue de £ 300, que cubría las tarifas del viaje de regreso a través de Australia, el alquiler de transportistas, la comida y el envío de especímenes.

Decidió complementar sus escasos ingresos escribiendo 16 libros en los que relató sus aventuras y descubrimientos. Además fomentó magníficas relaciones con los pueblos indígenas que  halló a su paso. Su conocimiento de la vida salvaje, de las rutas y peligros locales tuvo un valor incalculable tanto para su trabajo como para su seguridad.

“La mujer que camina”

Muchos fueron los que se mostraron escépticos sobre el hecho de que una mujer viajara sola. E incluso algunos  intentaron evitar que ella lo hiciera, pero Evelyn no se desanimó. Sobrevivió a la jungla, a las picaduras, al peligro gracias a su autoconfianza, y las buenas relaciones con la gente que encontró viajando. También desarrolló cierta notoriedad  entre las tribus que consideraban que ella tenía una especial protección contra los espíritus, ya que con frecuencia iba a lugares prohibidos y sobrevivía.  En Nueva Guinea, los lugareños le dieron un nombre que reflejaba su rechazo a las voluminosas sillas tipo sedán que solían usar las mujeres blancas: la llamaban “la mujer que camina”.

Durante sus viajes en las Nuevas Hébridas, se quedó un tiempo con una tribu de caníbales que los occidentales rara vez habían abordado anteriormente. Pudo establecer relaciones tan buenas que en 1930 recibió obsequios diplomáticos para el rey Jorge V del rey Ringapat de Malekula, el líder de los caníbales. Los regalos, que hoy se conservan en el Museo Británico, incluyen una lanza decorada y un collar de cuentas talladas a mano.

Una contribución de 70.000 especímenes

Evelyn contribuyó con más de 70.000 especímenes a las colecciones del Museo de Historia Natural y fue nombrada Asociada Honoraria del Departamento de Entomología en 1948.

Su expedición final tuvo como destino Vanuatu.La realizó  en 1953, a la edad de 73 años después de una operación de cadera.
En 1955, Evelyn Cheesman recibió una pensión vitalicia por sus contribuciones a la entomología, lo que finalmente le dio cierta seguridad financiera.

En una entrevista que concedió  tras recibir un premio, afirmó: ‘A veces nos detenemos, o nos vemos desbordados, pero nunca nos retiramos’.

Legado imperecedero

Evelyn continuó trabajando en el Museo, escribiendo y clasificando especímenes, hasta su muerte en 1969. Más de 40 años después de su muerte, los científicos aún identifican nuevas especies y hacen descubrimientos entre los especímenes que ella coleccionó.

En 2013, se catalogó como una nueva especie de orquídea una flor recogida por ella. Su color azul la hacía única entre las aproximadamente 26.000 especies conocidas de orquídeas. Aún hoy, se siguen descubriendo nuevas cosas a partir de sus hallazgos.

Fuente: The Natural Historic Museum

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Pilar Written by:

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