Otros tiempos, otra forma de viajar

Mujeres--viajando-egiptoMe gusta pensar que las historias vividas por gente hace tiempo, no se extinguen sino que se perpetúan al ser leídas. Uno siente al cerrar el libro, que esas historias se quedan en el aire, flotando en la sala o el dormitorio, impregnando el aire, los muebles, las sábanas y todo lo que tocan, de sensaciones vividas por otras personas. Son historias a las que les gusta el silencio para ser escuchadas. Por eso les va bien la soledad y la clandestinidad de la noche.

Hemos estrenado siglo nuevo un siglo que ha llegado trayendo ambios importantes y que trastocará nuestra forma de pensar volviendo trasnochado lo que hace poco era producto de última generación. Es de suponer que el mundo de los viajes esté en el lote de los cambios venideros. Atrás quedaron otras formas de viajar y esperan nuevas e inesperadas mutaciones de lo que el hombre viene haciendo desde que salió a colonizar el mundo con unas costillas de mamut al hombro. El siglo XX pasará a la historia por haber convertido en una cuestión lúdica lo que hasta entonces fuera una necesidad. Con el llegó el turismo de masas y las geografías pasaron a llamarse destinos, las rutas: paquetes turísticos y al viajero independiente se le englobó en un cajón de sastre llamado turismo alternativo.

Mujeres-antiguas-viajandoSe ha viajado mucho y lejos: pero seguro. De ello se despide orgullosa la era que inventó el billete de ida y vuelta, el Resochín, la Visa y el seguro de repatriación. Viajar al fin y al cabo, es una cuestión de estado de ánimo, un impulso que nos lleva a airearnos por dentro pretextando un cambio de escenario.

Mujer-principios-siglo-viajandoViajar es no estar muy anclado, sentirse patinando sobre las cosas y la gente, hacer zapping en un entorno demasiado evidente, carente de azar. Desde que Egeria, la primera viajera documentada de la Historia, demostrara en el siglo IV que una europea podía aventurarse por Tierra Santa y salir con vida del envite, muchas otras mujeres fueron dando sentido y bandera a una forma de rebeldía interior y con su bolsa colgada al hombro, o sus baúles a cuestas, salieron a la luz y al calor de otras latitudes.

Con el siglo XXI aún haciendo rozaduras por falta de uso, es difícil situar en el espacio a aquellas viajeras que sabían mucho de relámpagos en las noches de tormenta y nada de los viajes relámpago. Viajes tormentosos a lomos de mula o en tísicos barcos a vapor. Viajes donde un descuido repentino conducía a menudo a una muerte rápida y segura. Aún así ellas, cogidas de la mano de sus ambiciones, sus anhelos o esperanzas, siguieron saliendo para tomar el sol y el aire en el anonimato de los países lejanos, respirando a pleno pulmón la libertad recién estrenada o simplemente estrenando la sensación de saberse pasajeras de sí mismas, aun a riesgo de dejar unos pocos huesos adicionales en algún punto remoto del planeta.

A todas ellas, nuestro recuerdo. Maravillosas viajeras victorianas….

Pilar Tejera

Viajeras de Leyenda: aventuras asombrosas de viajeras victorianas

 

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One Comment

  1. Indira
    30 junio, 2017
    Reply

    maravilloso post. Teneis libros que podais recomendarme sobre el tema??
    Vivo en Méjico
    Indira Santibañez

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