Mujeres en el siglo XIX-XX

En menos de cien años el progreso que ha conseguido la mujer en ámbitos legales, domésticos, socio-culturales y económicos es enorme. En este post os contamos algunas prohibiciones que pesaron sobre las mujeres en el siglo XIX hasta mediados de siglo XX.

Vestirse libremente

A pesar de que hoy en día aún hay ciertas discrepancias en cuanto al fondo de armario de una mujer, la evolución de la ropa femenina siempre ha dado de qué hablar. Centrándonos en la sociedad occidental, solo el hecho de que las mujeres pudiesen llevar pantalones fue todo un logro, ya que se consideraban una prenda masculina. Los maridos o familiares cercanos veían como una ofensa que sus esposas vistiesen de esa manera. No fue hasta principios de siglo XX cuando se empezaron a considerar apropiados para la mujer.
Las reglas de la moral y la costumbre, así como los roles de género, han limitado históricamente la libertad de las mujeres para vestirse a su antojo.

mujer arrestada en la habana
Luisa Capetillo (feminista puertorriqueña), que fue arrestada por ponerse pantalones en público en La Habana. (1915)

“Leí un contrato del año 1923 en que una maestra aceptaba no casarse, no fumar, no beber cerveza, no vestir ropas de colores brillantes y usar siempre dos enaguas” Ana Catalina, profesora de historia en la Universidad Nacional de Colombia.

Las normas morales sobre el aspecto que debía tener una mujer en Occidente no empezaron a redefinirse hasta los años 20 y 30 en las grandes ciudades como Nueva York. No fue posible hasta que las clases medias empezaron a tener más recursos y a interesarse por la figura femenina, transgrediendo de esta mamera fronteras como cortarse el pelo, subirse el largo de la falda, pasear solas…

Un dato curioso es, por ejemplo, que Francia no abolió (formalmente) la prohibición del uso de pantalones en la capital hasta 2013.

Derecho a votar

Lo que actualmente nos puede resultar tan normal la acción de votar, hace poco menos de un siglo las mujeres no podían hacerlo en la mayoría de países.
El voto femenino fue una hazaña conseguida en Nueva Zelanda en 1893, seguido de cerca países como Finlandia, Noruega… Reino Unido lo hizo en 1918 pero con mujeres mayores de 30 años. En Latinoamérica el país pionero fue Uruguay, el 3 de julio de 1927. En España, las mujeres empezamos a votar en 1933: el voto femenino fue permitido por primera vez para todas las mujeres.

Participar en batallas bélicas

La documentación sobre la participación de las mujeres en el frente o en escenarios de guerra es casi nula. Esto revela un patrón de exclusión y omisión hacia el género femenino. Aunque las dos guerras mundiales fueron un avance en este sentido, la mayoría de mujeres participaban en roles de sanidad, enseñanza… pero no en combate.

Noruega tiene la primera fuerza de élite integrada solo por mujeres.

Poder divorciarse

En algunos países, como España, el único requisito para poder divorciarse a día de hoy es que hayan pasado tres meses desde la fecha del matrimonio.Pero históricamente el divorcio no ha sido tan fácil. En algunos casos, las mujeres tenían que probar maltrato físico o adulterio, siendo este último con más peso en la ley. Las relaciones forzadas se permitían en relaciones maritales. Hasta 1914, el divorcio, era considerado un gran escándalo (y posterior humillación a la mujer).
La ley de Causas Matrimoniales, de 1923, permitió por primera vez a las mujeres solicitar el divorcio en caso de adulterio del cónyuge, algo que hasta ese momento solo podían hacer los hombres.

La violación dentro del matrimonio no estuvo reconocida legalmente durante mucho tiempo, aunque a día de hoy sigue habiendo algunos países en la UE en los que la violación marital no está penada. Pero el verdadero cambio, fue poder divorciarse sin ninguna causa, y no se dio hasta la revolución bolchevique de 1917.

“El divorcio favoreció a las mujeres, pero no a todas por igual; solo a las que eran independientes económicamente” Morant

Administrar sus propios bienes

La posibilidad de heredar, poner una demanda judicial o participar en contratos no estuvieron siempre al alcance de las mujeres. Aunque la herencia fuese legítima, no tenían opción a ella si su marido no concedía el derecho a reclamarla.
En Estados Unidos, por ejemplo, estos derechos se concedieron por primera vez a las mujeres casadas en 1848, con la aprobación en Nueva York de la Ley de Propiedad de las Mujeres Casadas.
En Latinoamérica, aunque las mujeres ya podían heredar y ser propietarias a principios del siglo XX, en la mayoría de países no podían administrar sus propios bienes si estaban casadas. De hecho, en algunos países las mujeres adquirieron antes el derecho a votar que el derecho a controlar sus asuntos económicos.


La mujer era considerada inferior al hombre en cuanto a inteligencia y capacidades en el siglo XIX. Las mujeres no podían votar autoridades, ejercer cargos públicos electivos ni asistir a colegios y universidades, derechos que estaban reservados al género opuesto. Las mujeres que tenían la mala fortuna de pertenecer a la clase social más baja estaban sometidas a unas condiciones pésimas, sin derechos laborales que las ampararan.

La única función y derecho que se le otorgaba a la mujer dando igual su clase social era parir, un riesgo significativo en aquella época cuando no existía ni la higiene ni antibióticos.

Sin embargo, los primeros movimientos feministas estaban surgiendo y las mujeres empezaríamos a luchar por nuestros derechos a lo largo del siglo XIX y XX.

Margaret Fuller, una de las primeras mujeres periodistas, escribió “La mujer en el siglo XIX”, en 1845, libro en el que alegaba que todos los individuos tienen una capacidad ilimitada, y sólo la sociedad les limita.

 

Diana Fernández

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