Mujeres de “altos vuelos”


En plenas vacaciones de verano, en que miles de mujeres toman aviones para dirigirse de un punto a otro del planeta aprovechando las ofertas de los mejores vuelos y planes de viajes del mercado, queremos recordar a aquellas viajeras del pasado, que surcaron los cielos a bordo de sus aeroplanos batiendo records y asombrando al mundo.

¿Quienes fueron?, ¿cómo lo hicieron?

Algunas de ellas resultan totalmente desconocidas.

Si preguntamos a cualquier persona: “¿Quién fue la primera mujer en volar alrededor del mundo en solitario?”, es más que probable que la respuesta sea: “Amelia Earhart.” Pues no. Y lo curioso es que, si hacemos esa misma pregunta a un piloto, obtendremos seguramente una reacción de mirada en blanco. Eso es porque la mayoría de los pilotos saben que alguien debe haberlo hecho, pero no están seguros de quién.

¿Quién fue la primera mujer en lograr tal hazaña? La respuesta sorprenderá a la mayoría, pues fue nada menos que un ama de casa muy modesta y madre de tres niños de Columbus, Ohio. Su nombre: Geraldine “Jerrie” Mock.

Lo sorprendente es que Geraldine nunca se propuso hacer algo tan increíble para hacerse famosa; lo hizo para satisfacer su sentido de la aventura y dar rienda suelta a su anhelo de ir y hacer lo que otros sólo habían soñado. En 1964, su logro fue de alguna manera eclipsado, por el movimiento de los derechos civiles, la invasión de los Beatles, y la carrera espacial. Pero ahí está su historia y su hazaña.

Hoy existen miles de posibilidades de volar alrededor del mundo, vuelos baratos, vuelos relámpago que nos depositan en el otro extremo del planeta en pocas horas, y a precios competitivos, pero hace un siglo, la cosa no resultaba tan sencilla.

De esto, algo sabía Anne Morrow Lindbergh, nacida en 1906 en los EE.UU. Su palmarés resulta, simplemente sobrecogedor: Creadora de nuevas rutas aéreas: desde Canadá y Alaska hasta Japón y China, Anne sobrevoló el Atlántico Norte y sur en una peligrosa travesía de 48.000 km. Obtuvo la medalla de oro Hubbard otorgada por la National Geographic Society (por sus logros en los 64.000 km recorridos en vuelos de exploración en cinco continentes), Cruz de Honor de la Flag Association de EE UU por su participación en el trazado de rutas aéreas transatlánticas,  premio especial «Women in Aerospace» por su contribución al campo de la aviación, fue, además, la primera mujer piloto autorizada para volar aviones sin motor en los EE.UU.

 

De forma apasionada, ya fueran por sus aficiones o convicciones, las mujeres siguieron dejado su huella en el cielo. Mujeres que circunvalaron el planeta en avionetas de cartón-piedra, o lograron hacerse un hueco en un mundo reservado al hombre. En el caso de España, tenemos la maravillosa figura, de Mari Pepa Colomer Luque la primera mujer aviadora española y la primera mujer comandante de cabina en España.

 

En 1931, obtuvo el título de piloto, con solo 18 años, convirtiéndose en la primera española que lo hacía. Durante la República fue aviadora de vuelo y llegó a ser oficial de Ejército. Al acabar la Guerra Civil, se exilió a Toulouse y después a Inglaterra. Desde entonces no volvió a volar, pero la historia recuerda sus cabriolas en el aire, pues fue una pionera, una avanzada a su época, como las cientos de mujeres que a principios de siglo eligieron el aire para demostrar que volar, estaba también al alcance de las de su género.

 

Nuestra enhorabuena a todas ellas.

Pilar Written by:

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