Theresa Wallach y Florence Blenkiron: de Londres a Capetown en moto en los años 30

“La motocicleta se está haciendo cada vez más popular entre las mujeres, pero hay todavía muchas almas tímidas que dudan en dar el primer paso hacia la libertad. Esto es más triste si tenemos en cuenta que ninguna chica que haya conocido las alegrías de la motocicleta ha renunciado voluntariamente a ella”. Nancy & Betty Debenham (1927)

A principios del siglo XX la mujer encontró en la moto la máquina perfecta para experimentar nuevas sensaciones, descubrir nuevos paisajes y además de poder realizarse de una manera más activa. Aunque al principio el mundo de la motocicleta era más cercano  a las mujeres de posición media-alta el tiempo demostró que cualquiera podía acceder a él y poco a poco muchas mujeres decidieron tomar los mandos de sus motocicletas y echarse a la “carretera”. En los años veinte las mujeres motoristas dejaron de vestirse con trajes anchos hasta el suelo y empezaron a vestir como autenticas moteras con trajes de cuero e incluso una de ellas, “Dot” diseñó en los años 50 ropa para la mujer motera en color rosa. Todo ello llevo a la revolución de la mujer e incluso para muchos a la indignación moral. De hecho, se puso tan de moda entre las liberales e intelectuales de la época qu lo que de verdad quería en la vida la propia Virginia Wolf era una motocicleta. Así se lo contó a miembrosdel grupo de Bloomsbury en diversas conversaciones.

Una de las mayores aventuras femeninas sobre dos ruedas la protagonizaron Theresa Wallach y Florence Blenkiron que en 1935 viajaron desde Londres hasta Ciudad del Cabo en una Panther con sidecar y arrastrando un carrito. Sin carreteras, sin vuelta atrás, sin tan siquiera un compás , a través del Sahara y de África recorriendo mas de 12.000 kilómetros.

Impertérritas ante nómadas, dunas, lluvia, calor, averías y política. Discutiendo entre oasis y oasis con la French Foreign Legion por su permiso para continuar. Arreglando y reconstruyendo el motor y el carrito de sus rupturas, con gorilas, serpientes y leones como compañeros de viaje, además de un buen número de buena y voluntariosa gente del continente africano. Por no hablar de su accidente en Tanganyka (Tanzania) contra el único coche que se cruzaron en días. Theresa y Florence perdieron todo contacto después de esta aventura y Theresa no pudo contactar con Florence para escribir juntas “The Rugged Roar”, obra que finalmente abordó en solitario. Florence Blenkiron tan solo habló de este viaje con sus más íntimos y familiares cercanos y murió en 1991 con 86 años postrada en una silla de ruedas medio inválida.

La vida de Theresa Wallach permaneció ligada a la motocicleta. Escribió “Easy motorcycle riding” y fue una de las tres mujeres que consiguió dar la vuelta a Brooklands a más de 160Km por hora. Trabajó como ingeniero en la Segunda Guerra Mundial y cuando se mudó a Estados Unidos abrió su propio negocio de importación de motos así como su propia escuela de conducir. Fundó la Asociación Internacional de Mujeres

Fuente: http://blog.museumoto.com

http://wwwfairybiker

http://www.chopperon.es

menudas mujeres….

Pilar Written by:

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