Nunca es tarde para viajar

Envejecer es como escalar una gran montaña; mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena“.  Ingmar Bergman

Nunca es tarde para viajarIda Pfeiffer, Isabela Bird, o Alexandra David Neel ya lo pusieron de manifiesto en el siglo de las grandes exploraciones. Viajaron a edades que en aquella época condenaban a una mujer al estado de ancianidad. Hoy en día, otras muchas mujeres se han puesto el mundo por montera sin que les importara su edad. son un motor, una inspiración para aquellos que opinan que a partir de los 60 años la vida ha de vivirse con cierto reposo, con cierta aceptación.

Ana Padrón, la abuela viajera.

“Cuando no sabes idiomas, te puedes mover por todo el mundo a través de los gestos, que es un lenguaje universal”.

La trotamundos canaria Ana Padrón, mas conocida como “La abuela viajera”,  habiendo cumplido los 64 años, tras enviudar, en vez de quedarse en casa se compró una furgoneta, a la que bautizó “Merchibenz” y recorrió el mundo, en solitario, durante 10 años. Visitó América durante ocho meses, desde Canadá hasta Chile y Argentina. Después organizó otro viaje en el que fue desde Europa hasta Nueva Zelanda, cruzando Asia y Australia, tras lo cual, partió para África, continente que recorrió de cabo a rabo. Superó la soledad, el miedo, cruzó desiertos y montañas y aunque nunca le pasó nada serio, superó incontables problemas y tuvo dos encontronazos con la guerrilla colombiana y la kurda. Ana Padrón demostró que la edad, no es una barrera.

Aurora Conessa, con 65 años, cruzó el Océano Atlántico sola

Desde luego, hay personas que han nacido para romper moldes y cambiar la historia. Aurora Conessa, argentina de nacimiento pero residente en el mar, es una de esas personas. A los 65 años emprendió la aventura de cruzar el océano Atlántico a bordo de su velero ‘Shipping’ convirtiéndose en al menos la primera mujer argentina “y quizás de Sudamérica” en conseguirlo. Dos años y poco meses después finalizaba con éxito la primera parte de una aventura que distaba mucho de acabar. No es la primera vez que Aurora Conessa se enfrenta a un desafío, más bien se alimenta de ellos. Pescadora desde los cuatro años no concibe vivir lejos del mar. «Siempre he estado navegando en pequeñas embarcaciones pero era sólo para pescar». Hasta la edad de 40 y recién divorciada, no decidió dar el primer gran salto de su vida y navegar desde Buenos Aires a las Malvinas. Ese fue el primer revulsivo que necesitó para saber que algo dentro de ella había cambiado. Comenzó a hacer travesías más largas por las costas de Estados Unidos, Polinesia y El Pacífico pero no fue hasta abril de 2010 cuando la gran aventura se le presentó: cruzar el Atlántico a bordo de su velero consigo misma como única compañía. «Cuando estás en medio del agua te das cuenta de que no hay lugar para la soberbia. Eres tú sola frente a los elementos y hay que dejarte llevar simplemente», afirmaba esta aventurera marina.

Barbara Weibel: 60 años, 40 países en solitario con su mochila

En el caso de Barbara Weibel, fue la sensación de vacío la que le llevó a viajar por el mundo. “Despues de trabajar 70 horas a la semana en trabajos que detestaba, me sentí como el agujero de un donut: solida por fuera, pero vacía por dentro… Fue así como al haber cumplido los 60 años, esta norteamericana, la típica mujer que parece hacer rosquillas en Colorado, tras 35 años de un trabajo que le permitía pagar las facturas, se sintió como un donut, sólida por fuera pero con un gran agujero. Llegó 2006 y con sus 54 años conoció en su propio cuerpo la inexplicable enfermedad de Lyme . Suficiente excusa para prometerse que si salía de ella, dejaría su trabajo para salir a la carretera con una mochila, y llegaría a convertirse en una escritora de viajes y fotógrafa. Lo dífícil lo hizo fácil en esos seis meses que en soledad viajó por todo el mundo en los que empezó a recordar que nunca más vendería su alma. Tras varios años, Bárbara y su “HOle in the Donut Cultural Travel”, es hoy en día un referente entre muchos viajeros.

Nelida Iglesias: viajera octogenaria argentina en moto

La motera octogenaria argentina Nelida Iglesias, saltó a los titulares de los diarios cuando, tras quedar viuda escapó del centro de jubilados y recuperó su moto para lanzarse a viajar. “En un momento en que se produjo un quiebro en mi vida, tras el fallecimiento de mi esposo, probé a refugiarme en el centro de jubilados pero me aburría. Las mujeres me contaban su vida, los problemas, lo que pasa cuando uno se siente solo, y me deprimía. Me dije “Bueno, esto no es para mi. ¿Qué hago? ¿Sigo sin ganas de vivir o me dedico a pasar mis últimos años conociendo el país?”. Algo sabía de las motos de cuando llevaba a arreglar una que tenía. Veía los programas con los encuentros de motos que los mecánicos tenían pegados en las paredes. Entonces empezé a interioriorizarme, compré la EconoPower y comencé a acudir a los encuentros más cercanos. Hasta que en determinado momento decidí tener la moto ideal, y así tuve la Rebel 250. Desde el momento en que la tuve comencé a recorrer los caminos, y en dos años hice 54.000 kilómetros.”

Rosie Swale: la vuelta al mundo corriendo

Rosie Swale Pope es una sexagenaria inglesa que dio la vuelta al mundo CORRIENDO! para concienciar a la población sobre el cáncer de próstata, enfermedad que segó la vida de su marido, y, además, recaudar fondos para organizaciones benéficas en Rusia, Nepal y Estados Unidos. Rosie empezó su aventura en 2003, el año de enviudar y recorrió más 32.000 kilómetros. Pese a sufrir dos fracturas por fatiga y tener que ser rescatada por la policía de Alaska, tras sufrir la congelación de un dedo del pie, no tiró la toalla llegando al final de su recorrido. Otro ejemplo que nos demuestra la fuerza que llevamos dentro.

María Bartnikowski: un viaje espiritual de toda una vida

Cuando la fotógrafa, escritora y profesora María Bartnikowski tomó un descanso de carrera de dos meses a partir de su próspero negocio de fotografía en Palo Alto en 2005 para visitar a su hijo de 18 años de edad que estaba viajando como mochilero en Nepal, nunca pensó que esa breve interrupción de la carrera llevara a un viaje espiritual de toda una vida y a escribir un libro – tacones en Katmandú, Aventuras de una mujer Vagabunda – (Kitten Heels in Kathmandu, Adventures of a Female Vagabond) una crónica de sus viajes. Mary, lleva explorados 30 países (este año fue Myanmar, Camboya, Nepal y la India,) ha dado la vuelta al mundo en solitario dos veces. Ha desarollado su propia filosofía sobre lo que supone viajar, da consejos sobre los viajes a largo plazo, y la inspiración para situarse en el mundo actual.

Kathryn Mossbrook, a sus 64 años viajó al Apalachian Trail en triciclo

“Soy una mujer apasionada, vibrante, un espíritu libre. Me encanta el aire libre. Soy feliz en el bosque. Crié a mis 2 hijas sola y ahora que están fuera de la casa, estoy tratando de encontrar mi próxima aventura. Participé en el Apalachian Trail en 2007. Viajé en bicicleta a Key West en 2009. Caminé 500 millas en el Pacific Crest Trail en 2010 y luego pasé 6 semanas haciendo trekking en Nepal. En el verano de 2012, recorrí en bicicleta Europa, luego el sudeste de Asia y Nueva Zelanda entre Diciembre y junio de 2013.” Quien dice esto es Kathryn Mossbrook , que a sus 64 años  se hizo el Apalachian Trail con un triciclo y un paraguas, como si de un paseo por la campiña francesa se tratara y sigue dando guerra!

Dorothy “Dot” Robinson: nuestro homenaje internacional

“Siendo abuela por tercera vez, todavía montaba en su Harley color rosa (con una barra de labios integrada, por supuesto) hasta 1998 que tuvo que renunciar a ella por problemas de rodilla. Dorothy Robinson murió en 1999 habiendo montado más de 1 millón y medio de millas sobre 35 motocicletas, siendo madre, esposa, abuela, piloto, campeona, mujer empresaria, mensajera, aficionada y promotora, y todo ello siempre bella, manejándose como una dama.” Se trata de una de las muchas motoviajeras de la historia a la que la edad le trae sin cuidado.

Gloria Tramontin: en su Harley a los 89 años

Algo similar ocurre con Gloria Tramontin Struckm que a sus 89 años, no se ha ralentizado. De hecho, sigue ganando velocidad – en su motocicleta Harley-Davidson. Con su largo cabello gris plateado recogido en una cola de caballo, sus ojos brillantes y enérgicos, viste de manera cómoda con vaqueros y un camiseta azul… “Todo el mundo en todo el país, lo primero que dice es: ‘Eres una inspiración. Me estás inspirando’”, dice Gloria que lleva montando sobre dos ruedas desde que tenía 16 años. “La gente … piensa, ‘Oh, cuando se llega a cierta edad, la gente ve la televisión y que se sienta a tejer, pues su vida se ha ido… Dios Santo! Si supieran cuántas metas tengo aún…!” Conocida como la “matriarca de las mujeres motoristas,” Gloria es uno de los miembros mas veteranos de “The Motor Maids”, la primera organización de motociclismo para las mujeres, y que se presenta en el 2013 el documental “Why We Ride?”

La historia de Harriet Anderson y su carrera a los 74 años

Muchas son las que han puesto a prueba su estado físico a edad avanzada demostrando que son capaces de sobreponerse al paso del tiempo. En octubre de 2009 , Harriet Anderson, habiendo cumplido  los 74 años, cruzó la línea de meta del triatlón Ford Ironman World Championship  con su brazo en cabestrillo tras haberse roto la clavícula en el kilómetro 80, yendo en  bicicleta cuando otro ciclista tropezó con ella.

A pesar de ello, Harriet  se levantó, y terminó en las siguientes 32 millas culminando el maratón.

Ahí queda eso…

 

Janice Small: en bicicleta por el mundo con 66 años

Tengo 66 años y comencé a viajar en bicicleta cuando me retiré a los 60. Me encantó el desafío, la sensación de aventura, el reto del logro, las diferentes culturas que encontré en el camino…. Me gusta estar fuera de mi zona de confort, viviendo con extraños y haciendo camping. Mis días de viajar por el mundo han comenzdo y aún no han terminado”. Janice Small, que ha recorrido Inglaterra, India, Nepal y la India en bicicleta es otro ejemplo de superación física y mental.

Kandy García dar la vuelta al mundo en solitario con 60 años

“Nada más jubilarme me colgué una mochila al hombro y yo solita me di la vuelta al mundo, tardé casi un año, pero fue lo mejor de mi vida” Kandy García.

Lo primero que hizo Kandy García al jubilarse a los 66 años, fue hacer realidad el sueño que siempre tuvo: dar la vuelta al mundo en solitario. Esta vuelta al mundo, en la que utilizó transportes públicos, empezó en Argentina (llegó a Ushuaia), siguió por Centro América y Estados Unidos, continuó por Nueva Zelanda y Australia, para dar después el salto a Hong Kong, Vietnam, Camboya, Tailandia, Nepal y la India. Tras los 9 meses de viaje, regresó a casa físicamente extenuada pero con la mochila repleta de ilusiones, vivencias y emociones que, a día de hoy, con 81 años, siguen manteniéndola fuerte, ilusionada y sin parar de viajar.

Jeanne Socrates, con 70 años, la vuelta al mundo a vela en solitario

La historia de Jeanne Sócrates, podría pasar a ser una más en el historial de las navegaciones a vela.  Solo que en esta ocasión, “el Capitán” del Nereida es una “abuela de 70 años” Después de cerca de 260 días en el mar, Jeanne Sócrates llegó  al lugar donde había comenzado su aventura, a Victoria, Canadá. De una profunda tristeza surgió el coraje que llevó a Jeanne, la viuda del mar, a enfrentarse sola durante años, a los procelosos océanos: Jeanne y George Socrates tuvieron la visión y la suerte de poderse retirar relativamente jóvenes, a los cincuenta y tantos, para empezar una vida libre de ataduras y juntos. Eligieron vivir donde la libertad y la soledad abundan: en el mar. Jeanne apenas conocía el mar. Sus primeros escarceos, tuvieron lugar ya casi en sus cincuenta. Durante años  navegaron todos los mares y la aventura pareció terminar al quedar viuda Jeanne. A sus 60 años, se encontró sola, sin su inseparable George, que era quien llevaba el peso de la navegación y quien conocía a fondo el barco y las artes de la navegación. Y que era, por encima de todo, su compañero de vida. “Decidí continuar sola, aunque era tarea ardua empezar a conocer –y saber manejar por mí sola- todos los sistemas del Nereida y ser capaz de resolver todos los problemas que se presentaran. Afortunadamente los amigos acudieron en mi ayuda con expertos consejos, útiles herramientas y más fuertes músculos. Y, sobre todo, con lo más necesario: apoyo moral. Pero en seguida me di cuenta de que si quería –y era lo que yo quería- continuar navegando y viviendo a bordo del Nereida, la ayuda para solucionar los problemas inmediatos no era suficiente. Tenía que ser yo capaz de resolverlos y de afrontar cualquier situación inesperada por mí misma.” Y Jeanne hubo de reciclarse. Estudió, se examinó y obtuvo el título de RYA Ocean Yachtmaster. Navegó algún tiempo, cruzó el Canal de Panamá y la proa de Nereida miró por primera vez el Pacífico. Y fué una de esasnoches estrelladas, cuando decidió como homenaje a George, que daría la vuelta al mundo; ella sola y su embarcación. Despues de dos intentos en los que tuvo que abandonar por varios problemas, finalmente, a los 70 años, Jeanne se convertía en la marinera mas longeva en completar una circunnavegación en solitario sin escalas en el transcurso de la cual padeció todo tipo de situaciones. Jeanne  no sólo pasará a la historia como la primera mujer en navegar alrededor del mundo en solitario sin escalas y sin ayuda y por supuesto,  la mas longeva, sino que la recordarán como todo un ejemplo de vida.

Son sólo algunos ejemplos pero nos traen a la memoria esa frase de Ingmar Bergman quien afirmó en una ocasión: “Envejecer es como escalar una gran montaña; mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena….”.Guardar

Guardar

Pilar Written by:

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *